Geekoteca: un “Hazmerreír” para tomar en serio

Se presenta como el primer cómic latinoamericano en iTunes, listo para ser descargado en iPhone, iPod Touch y iPad (muy pronto también en Android). La historieta se hace llamar“Hazmerreír” y cuenta la vida de un tipo de 28, Lucio, al que se le cae el mundo encima: su mujer embarazada, de repente, muere. Luego, el tipo se queda sin trabajo. Y se entera de que su madre carga un cáncer galopante. Si es que Dios juega a los dados con nosotros, al pobre protagonista de estas viñetas directamente le tiró el cubilete por la cabeza.

Este hombrecito gris, fanático de Ray Orbison, deberá tomar una decisión: se sume en la depresión… o sale, aún en la peor hora de su vida, detrás de todo aquello que siempre soñó. A veces el escenario más aterrador puede resultar también, el que finalmente sostenga las mejores escenas de nuestras vidas.

Démosle entonces la bienvenida al cómic de grandes ligas, al periodista argentino Federico Fahsbender (Mtv, revista RollingStone, entre otros medios) quien craneó esta historia desbordada. Un relato con acelere, que bate buenas medidas de terror y fantasía, bien servido-dibujado por el ilustrador Pablo Vigo, con un poco más de experiencia en el género. Vigo, también argentino, hace uso de un trazo expresivo, entre la ingenuidad y el dark, entre el pop y el realismo ascético. Vigo sabe contar tan bien como Fashbender.

No se trata de una historieta adaptada al formato digital, sino de una pensada especialmente para las tabletas. “Grimorio Digital” es el sello que escritor y artista formaron para editar esta tira y también para publicar revistas como “Irrompibles” y los trabajos de talentos que deberán ocupar su espacio en Geekoteca alguna vez, como Max Aguirre.

Existe una versión en inglés de “Hazmerreír”, titulada “Laughing Stock”. Está claro que es una obra con pretensiones de universalidad (se disfrutará tanto en Puebla como en Londres, ya que no hay aquí espacio para localismos ni contextos regionales).

En charla con ALT1040, el guionista cree efectivamente que ni siquiera la violencia extrema puede llegar a limitarle lecturas:

“Los títulos de Vertigo en los 90 tenían la leyenda ‘sugerida para lectores maduros’, pero a mis 13 años no era maduro para nada, los leí igual y me hicieron lo que soy. En ‘Hazmerreír’ tenemos violencia extrema, tanto física como psicológica. Sé que podemos herir sensibilidades, pero las sensibilidades y los escrúpulos están hechos para ser confrontados y cuestionados”.

¿Influencias? La paleta temática de la citada Vertigo clásica (la división de DC para adultos) junto a un tono y una narrativa propia del comic indie. Y también, los clásicos superhéroes, por qué no:

“No sé qué hubiese sido de mi infancia sin superhéroes. A los 5, mi papá de chico me había comprado unos VHS editado por AVH con los cartoons de Marvel de los 60, que no era una animación blanda sino los paneles del mismísimo Jack Kirby en movimiento. Ese fue mi primer contacto con el cómic. Thor, Hulk, Captain America… ¡dibujados por Kirby y hablando! Obviamente, supe quién era Jack Kirby años después. Pero si tengo que elegir uno, Batman. Siempre Batman. Clásicos como The Dark Knight Returns y Year One de Miller, The Cult de Starlin y Wrightson, The Long Halloween de Loeb y Sale o The Killing Joke por Alan Moore muestran que algo tan universal como ultra definido como Batman no tiene límites para crear una historia”, detalla Federico.

¿Que los mueve a contar es montaña rusa en la que se suben Lucio y sus oscuros amigos?“Interrogar sobre la banalidad de la violencia y el aparente principio de insensatez que guía a la vida misma”, sostienen los autores.

Los primeros cuadritos nos demostrarán que aquí no hay límites, que en “Hazmerreír” todo puede pasar. Que se atarán los sueños con las pesadillas. Se trata, claro, de un guión enredado, con personajes complejos y con tramas fuera de cualquier cliché. La originalidad parece ser la primera virtud de esta obra. La inteligencia, la mayor de todas.

ALT1040: -¿Con qué música de fondo recomiendan leer esta historieta?
¡La que escuchamos mientras hacemos la historieta! Con Pablo siempre trabajamos con el audio a todo lo que da. Arcade Fire, Tindersticks, Morrissey, Neil Young, Joy Division, Crippled Black Phoenix, The National, This Mortal Coil y The Ramones, que van bien con cualquier cosa. El número 3 lo escribí, por ejemplo, escuchando en repeat sólo un tema de Neil Young, “Cowgirl In The Sand”.

Y para terminar, les quiero dejar una respuesta de Fahsbender, que es para “ponerla en un marquito”. ¿Pueden ser las tiendas electrónicas el futuro del cómic? Amigo dibujante que está detrás del monitor y sueña con tener su propia historieta, a hacer control-c y control-v en su cabeza:

“iTunes no es el futuro, sino tan solo una parte del futuro. El otro día leía en Twitter cómo Mark Millar, guionista de Kick Ass, defenestraba al mercado digital a favor de las comiquerías y la tradición del papel. Y a mí, la idea de la desaparición del papel como soporte del comic me aterra un poco. La convertibilidad fue un hecho monstruoso, pero tenía un micromilagro aparejado. Cuando cayó, cayó también el mercado del comic en Argentina, convenciones como Fantabaires, comiquerías como el Club del Comic, editoriales como Vid que apostaban a imprimir títulos americanos en español. Todo ese circuito era un lugar de pertenencia, de unidad para todos los chicos que leíamos cómic, una cultura sumamente social. El comic shop siempre es un cuartel general.

En paralelo, había una escena hermosa de fanzines, títulos como Océano y Charquito, Morón Suburbio y por sobre todo Catzole, que también desapareció lentamente. El papel era el lenguaje que sostenía todo esto y no había dinero de repente para hacerlo realidad. Por suerte, la escena se rearmó, surgieron nuevos autores junto a los emergentes y los ya establecidos, nuevos proyectos, nuevos sellos editoriales de vida más corta o larga.

Además, sigue el hecho del coleccionismo, que es la gloria misma de leer cómics. Hoy, editoriales como Top Shelf en Estados Unidos o Astiberri en España producen directamente libros en formatos de lujo que son un placer. El papel siempre hizo que los títulos y sus autores perduren en el tiempo. Le temo al factor descartable que implica la digitalidad. Yo no me olvido de mis héroes porque los tengo a todos en bolsita y backing board en un mueble enorme.

Pero iTunes o servicios como Comixology o Grimorio Digital, que nos distribuye a nosotros, liberan las reglas del juego. OK, ¿qué pasa con Mark Millar? Es una estrella, un tipo establecido, tiene carta blanca para sus proyectos con una editorial como DC, la Meca del mercado mundial. Nosotros, como autores debutantes, no podríamos esperar ni en un millón de años que cualquier editorial nos dé pelota. Y iTunes nos permite lanzar el material directamente. Somos sus propietarios legales, los que marcan su rumbo creativo, nadie nos baja línea sobre qué hacer y qué no. La página 8 del #1 de Hazmerreír tiene a la mujer del protagonista embarazada de ocho meses y muerta en la cama. Ningún editor nos dice que nos fuimos al carajo. No es shock gratuito, sino uno de los tantos ejes del drama que implica la serie. Y ser dueños del título, o creator-owned como se dice en la industria, es crucial. Aun así, que la cosa vuele depende de nuestro ímpetu puramente.

Y iTunes tiene reglas, de todas formas, puede vetarte un título por un contenido que considere no apropiado. El mercado digital es un eslabón más, una nueva posibilidad que es al menos esperanzadora para independientes y para la industria misma. A algunos nos emociona, a otros les llena el traste de preguntas. Hoy por hoy, le abre la puerta al mercado global a autores como nosotros. Por eso hicimos una versión anglo, Laughing Stock, que viene bien. No esperamos ventas millonarias, pero a lo que más aspiramos es a que la gente lea la historieta, que se adentre, que coma y comente. Que esté allá afuera”.

La ficha

  • Recomendado para: aquellos que buscan cuadritos con emociones fuertes y relatos que escapen los lugares comunes de cualquier género.
  • Abstenerse: aquellos que deseen diversión más liviana, narraciones directas o personajes sin tanto enrosque.
  • Datos técnicos: es una miniserie de siete episodios, en blanco y negro, que se bajan desde la aplicación “Hazmerreír” para iPhone, iPad y iPod Touch. Cada capítulo cuesta $1,99. Los autores relatan el detrás de escena en su twitter

Se puede descargar el número 0, gratis, de manera oficial.

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